A2021N21 VOLUMEN 21

Año 11, No. 21, diciembre 2021 - mayo 2022
Revista I.C. Investig@cción
ISSN 2448-5500
Publicado por Instituto Campechano
Fecha 30-11-2021
La Mujer Suboficial, desde la Inclusión y Equidad de Género en el Ejército Nacional de Colombia

La Mujer Suboficial, desde la Inclusión y Equidad de Género en el Ejército Nacional de Colombia

Yerife Andrea Parra Orozco

Julián Enrique Barrero García

Introducción

Las concepciones de autores y grandes filósofos en acierto o desacierto, frente al tema de género, dejan claro que es una cuestión, que aún se permite y estará siempre sujeta a retomar concepciones, sucesos históricos de triunfo y de fracaso; contradicciones y reflexiones a lo largo de la historia. Todo este proceso ha mostrado, como las mujeres han asumido dentro de sus infinitos roles (madre, hija, esposa, ama de casa, profesional…) han logrado posiciones que desde la antigüedad eran impensables, pero que hoy se ven cumplidas y enaltecen pensamientos tan visionarios como los de Platón en el cual se ven cumplidos sus postulados.

-¿Convienes, pues -dije-, en la comunidad que, según decíamos, han de tener las mujeres con los hombres en lo relativo a la educación de los hijos y a la custodia de los otros ciudadanos y concedes que aquéllas, ya permaneciendo en la ciudad, ya yendo a la guerra, deben participar de su vigilancia y cazar con ellos, como lo hacen los perros; han de tener completa comunidad en todo hasta donde sea posible y, obrando así, acertarán y no transgredirán la norma natural de la hembra en relación con el varón por la que ha de ser todo común entre uno y otra? Platón (s.f)

Es así, que se observa hoy el ingreso de mujeres a las Fuerzas Militares en Colombia, desde esta perspectiva se mencionara la experiencia en la Escuela Militar de Suboficiales “Sargento Inocencio Chincá” (EMSUB) desde la cual ha generado un cambio adaptativo para la institución y el personal militar masculino que hace parte de esta, reconociendo al Ejército Nacional, como una fuerza con más de 200 años de fundación para la protección y la seguridad del territorio nacional.

“La identidad se puede percibir desde la imagen que proyecta el individuo a través de las categorías sociales a la que cree pertenecer” (Tajfel y Turner. 1986). Esto ha generado un análisis frente al contexto y al tiempo en el que se han presentado cambios en el cual la mujer empezó asumir el rol de militar en una institución castrense en la cual la disciplina y el esfuerzo físico es de un alto nivel, pero que desde la igualdad de género se ha abierto paso para que hoy en día en las filas de la institución haya mujeres que lideran procesos académicos, administrativos, operacionales y disciplinarios en el Ejército Nacional de Colombia.

Desde el rol militar que han asumido las mujeres en la institución se ha conservado la feminidad que las caracteriza, sin dejar de lado ese aspecto personal, pero a la vez cumpliendo con el papel que se exige de soldado frente al liderazgo que deben mantener frente a una tropa y al personal militar masculino con el que comparte labores, cumpliendo con sus funciones exaltando las posturas que deben cumplir para el cumplimiento de la exigencia de su cargo y de su respectivo grado en la institución.

Métodos

La metodología de esta investigación es cualitativa de tipo descriptiva, los instrumentos utilizados fueron el análisis documental, realizando revisión a diferentes documentos, manuales, cartillas, directivas sobre la equidad de género y la inclusión de la mujer en el Ejército Nacional de Colombia. Así como también la sistematización de experiencias con egresadas de algunos cursos de Suboficiales de la Escuela Militar de Suboficiales “Sargento Inocencio Chincá”

Una de las primeras filósofas es Hyparquía, perteneciente a la escuela de los cínicos; quien no aceptaba la cultura ateniense que se desarrollaba hacía la mujer, que era de forma excluyente a lo público y subordinada; de este modo, esta filósofa se permitió desafiar esta tradición social y cultural con gran intelectualidad.

… un pasaje de Diógenes Laercio en que se menciona a Hiparquía, una de las primeras mujeres filósofas, perteneciente a la escuela de los cínicos. Tras haber sido vencido por Hiparquía en una discusión filosófica, Teodoro busca vengarse con las siguientes palabras: «"¿Esta es la que dejó la lanzadera en el telar?" Ella respondió: "Soy yo, Teodoro, pero ¿crees tú que he tomado una mala decisión sobre mí misma cuando dediqué a mi educación el tiempo que iba a perder en el telar?"». (Puleo, 1995)

La vida familiar en Grecia ocupaba un papel secundario, aunque encontramos en Platón, filósofo griego, discípulo de Sócrates y fundador de La Academia en Atenas una concepción más equitativa en cuanto al rol de la mujer en la familia y en la sociedad.

Platón coloca en primer lugar el problema de la educación de las futuras esposas de los “guardianes”. En su estado, éstas no deben ser sólo mujeres, sino contribuir también con los hombres a su función de “guardianes” Platón cree en la capacidad de la mujer para cooperar creadoramente en la vida de la comunidad, pero no busca esta cooperación allí donde parece que debía buscarla, en la familia. No comparte la opinión dominante en su país según la cual la mujer se halla destinada por la naturaleza exclusivamente a parir y criar hijos y a regentar la casa. (Jaeger, 1994)

Reconoce, en cierto modo que la mujer frente al hombre es más débil, pero para Platón no es una situación que impida el poder compartir funciones, por ello considera que necesita la misma nutrición, la misma cultura, ser educada en la música, la gimnasia y ser formada en la guerra al igual que el hombre. (Jaeger, 1994).

Con este postulado, Platón abre la brecha para incentivar en las mujeres una evolución en la cual empiezan a manifestar sus inconformidades especialmente en la educación, ya que su realidad en Atenas versaba en otras condiciones. “Es sabido que en la antigua Atenas la mujer vivía casi siempre en un estado de incultura física y espiritual, dedicada por entero a las labores de la casa”. (Jaeger, 1994)

Para Platón esta unidad y posibilidad de educación para el hombre y la mujer, daba como fortalecimiento la unidad del estado.

Han sido muchas batallas que las mujeres a lo largo de la historia han debido librar para acceder a unos derechos que se habían clasificado como estrictos y pertenecientes solo a los hombres. Pero en ese trasegar, también la historia expone grandes intelectuales hombres que han apoyado y tratado de derribar estos pensamientos que se suponían eran normales con las leyes naturales. Mencionando a algunos de ellos esta Poulain de la Barre, un cartesiano feminista del siglo XVII, quien afirmaba:

Que las ideas imperantes sobre la diferencia de los sexos y sobre la necesidad de excluir a las mujeres del ámbito de lo público eran «el más arraigado de los prejuicios» y que los mismos filósofos caían en ese prejuicio porque ni siquiera consideraban pertinente tematizar la cuestión. (Puleo, 1995)

En su defecto, también se encuentran autores de reconocida intelectualidad como el Filósofo Alemán, Arthur Schopenhauer, a quien se le puede interpretar su postura frente al espacio y rol de la mujer, entorno a la sociedad. Desde una apreciación en la que se deja ver con un nefasto comentario:

¿Qué puede esperarse de las mujeres si se reflexiona que ese sexo no ha podido producir en el mundo entero un solo ingenio verdaderamente grande, ni una obra completa y original en las bellas artes, ni un solo trabajo de valor perdurable, sea en lo que fuere? (...) Excepciones aisladas y parciales no alteran en nada las cosas: consideradas en su conjunto, las mujeres son y serán las nulidades más completas e irremediables. (Schopenhauer, 1961)

Pero tal vez, apreciaciones como estas, son las que más han impulsado a las mujeres en reclamar con argumentos y demostraciones suficientes la importancia y necesidad de su existencia para el desarrollo, los cambios y transformaciones en ideas y conocimientos que han aportado y permitido evolucionar a la humanidad.

Resultados

Desde la formación en la EMSUB, la mujer durante su proceso académico es estudiante en los dos años en los que se recibe clases civiles y militares para formarse como Tecnóloga en Entrenamiento y Gestión Militar y en una tecnología complementaria para recibir el grado de Cabo Tercero, el cual es el primer rango en la jerarquía del Suboficial del Ejército Nacional y así mismo con el cumplimiento de sus funciones y años, empieza ascender en su carrera como militar. En estos dos años de formación demuestran lo fuertes que son física e intelectualmente en distintas actividades, hombro a hombro con el personal de estudiantes militares masculinos con quien comparten esta formación.

Reciben instrucción y moldean su comportamiento frente a la doctrina militar establecida, pero conservando su feminidad y teniendo el porte como militar. El género es concebido como una categoría social en la que la persona pertenece a uno de los dos grupos existentes como lo es lo masculino y femenino. (Athenstaedt, Heinzle, Lerchbaumer, 2008).

Se realiza una compresión frente a lo que es ser mujer militar desde el rol de estudiante militar, esposa y madre, donde predomina el poder patriarcal y de acuerdo al papel de madres, esposas, hijas, etc. En la doctrina y educación militar se denotan los esfuerzos físicos, espirituales y actitudinales los cuales hacen parte del liderazgo militar que deben tener las mujeres para comandar al personal que tienen a cargo, ya que se les asigna mando sobre la tropa, mencionándoseles como militar de arma ya que han cumplido con cursos especiales de combate.

Esta preparación le permite la seguridad en afianzar un tono de voz fuerte, modales marcados y seriedad en la mujer militar que empiezan a configurar el rol que ha asumido dentro de la institución.

Las mujeres en el contexto militar desde sus capacidades y habilidades de razonamiento, pensamiento crítico y experiencia pueden aportar al ejército desde la creatividad, la innovación, la inteligencia y la agilidad en realizar algunas de las funciones que le son asignadas en su ejercicio profesional, no solo enmarcado y estigmatizando en tareas de apoyo administrativas por ser mujeres. La identidad se asocia con la experiencia para el reconocimiento en un grupo social en la que el individuo comprende sus capacidades y potencialidades como persona, no de manera individual si no en el convivir con otros, haciendo parte de un grupo en el cual se deferencia. (Mercado y Hernández, 2010).

Aunque se tiene claro que el Ejército Nacional está diseñado y preparado para la guerra se reconoce que la incorporación de las mujeres al cuerpo de suboficiales, aun no se hace presente en escenarios de combate en donde se exponga la integridad de la mujer militar, ya que el primer curso graduado en el que hay mujeres, tan solo cuenta hasta la fecha con dos años de experiencia lo que no permitiría su estancia en áreas operacionales; por ello su entrenamiento se proyecta a fortalecerse fisca e intelectualmente para el actuar contra operaciones terroristas y de guerrilla.

La mujer militar de igual manera expresa todas sus capacidades, habilidades, manifestaciones de sensibilidad y amor al asumir roles de esposa, estando siempre pendiente de su hogar, esposo e hijos y desarrollando actividades de unidad familiar, educativa y social, teniendo presentes las jornadas laborales y de cumplimiento ante el deber como militar.

Discusión

En el libro de la Escuela Militar de Suboficiales “Sargento Inocencio Chincá” titulado “Los Suboficiales y su historia” datan que para el año de 1969 en su curso No. 1 ascienden a 339 hombres al grado de suboficial del ejército nacional, desde ese entonces hay un aproximado de dos cursos por año graduándose, evidenciando el sin número de hombres que ha servido a la patria.

Pero sólo hasta el año 2019 en su curso No. 100, realizan la convocatoria e incorporación para que las mujeres también hagan parte como suboficiales de arma del ejército nacional de Colombia, quedando conformado por 197 hombres y 36 mujeres; anteriormente han sido ascendidas mujeres al grado de suboficiales, pero en la modalidad de cursos administrativos que sólo duran 3 o 6 meses, esto quiere decir, que no han recibido cursos especiales de combate como los que se realizan normalmente.

Esta importante transformación en el ejército expone ante la sociedad y el estado una inclusión a los derechos de igualdad y equidad de género para la mujer al permitirle participar en espacios que hace una década eran impensables y de este modo, pueda ser observada, evaluada y calificada en un mismo plano de capacidades y habilidades, físicas e intelectuales frente al hombre. Cabe resaltar que en el curso 100 el primer puesto fue otorgado a una mujer ya que presento los más altos puntajes en los saberes teóricos - prácticos y en los cursos de combate.

Los roles de género son continuamente redefinidos por la sociedad, no son totalmente estables y se van modificando en relación con los cambios sociales y las demandas ambientales, entonces; si bien algunos de ellos se transmiten y refuerzan en el ámbito escolar, su naturaleza histórico-social permite también su desaprendizaje, cuestionamiento y modificación (Araya, 2003).

Pero infortunadamente, todavía hace falta más concientización frente al tema, ya que las estudiantes mediante la recolección de experiencias en este proceso de formación manifiestan de manera abierta, que algunos de sus compañeros hombres y a veces hasta comandantes (militares activos de la fuerza en rangos superiores) tienen tendencias aún muy arraigadas en el machismo, considerándolas no aptas para estar en una escuela de formación militar, expresando que esos son espacios netamente y exclusivos para hombres. Es así, que su día a día, para estas estudiantes no es solo una lucha en el cumplimiento de sus deberes, sino también en demostrar con un mayor esfuerzo que están allí porque tienen todo el potencial para hacerlo.

Esta problemática es considerada social, ya que la viven un grupo de personas de un contexto específico y las envuelve un mismo estado de sentimientos al sentirse discriminadas por ser mujeres, a simple vista puede observarse como una vulneración a los derechos de la mujer. Pero desde la investigación en el aula se pretende trabajar desde un proyecto que sensibilice a hombres y mujeres desde su formación militar en el respeto, la admiración y reconocimiento mutuo, la solidaridad y el trabajo en equipo para el logro de objetivos institucionales.

Según García, Jiménez y Martínez (2005) citados por (Duarte y García 2016. Pág. 8) las estrategias más adecuadas para lograr la igualdad y equidad de género, es promover la igualdad de trato en todas las esferas sociales; se requiere además adoptar acciones positivas para hombres y para mujeres que permitan corregir las desigualdades; aplicar la perspectiva de género permitiendo integrar la igualdad en las estructuras, organizaciones, políticas y acciones; y dotar a las mujeres de un papel protagónico de sus propias vidas mediante el fortalecimiento en la participación de la toma de decisiones de todos los ámbitos de la vida social.

Conclusión

Este proceso, evidencia que en el aspecto social algunos grupos centraron gran atención a una problemática que se presenta en el contexto militar, y es la falta de igualdad y equidad de género que aún persiste. Teniendo en cuenta a Ballesteros (2019) “Partiendo de que todo lo educativo es y debiera ser social y que la investigación no es sino una estrategia de aprendizaje y mejora de la praxis” es de recalcar que en este caso el saber de investigación es oportuno para utilizarlo como herramienta para que los mismos estudiantes sean los primeros en observar fenómenos que atañen a su fuerza y que sean ellos mismo los promotores en levantar estudios e investigaciones para mitigar en éstas problemáticas.

Estos espacios de investigación donde se promueve la observación, la interpretación de los hechos, el análisis, el dialogo desde diferentes puntos de vista, y la reflexión son los que han permitido dar espacio a una investigación social en donde las personas, tanto hombres como mujeres son el foco central de atención y merecen ser el punto de partida, de observación, de análisis para proponer bajo sus inquietudes, inconformidades, desigualdades y a veces hasta abusos; propuestas desde un proceso investigativo social, acompañadas en estos casos desde marcos constitucionales y de Derechos humanos que vayan dirigidas a tomar acciones de igualdad y respeto.

Como lo indica Antolín (2003), la incorporación del enfoque de género en educación significa: visualizar las desigualdades entre mujeres y hombres (acceso a recursos y poder), acabar con los estereotipos sexistas que desvalorizan a las mujeres como personas, acentuando su sumisión a la jerarquía patriarcal, poner fin a la tiranía de la división de roles masculinos y femeninos y promover la participación de las mujeres y los hombres en la construcción de un nuevo modelo de desarrollo.

La investigación social que se desarrolla en la Escuela Militar de Suboficiales se presenta desde las ciencias sociales institucionalizada en la misión del Ejército Nacional de Colombia, formando para el cambio y seguridad para el territorio nacional, teniendo presente la realidad de la Ciencia y la Tecnología para promover escenarios donde se desarrolle la innovación y la creatividad sobre la investigación social que genera nuevo conocimiento desde las vivencias que pueda desarrollar el estudiantes como experiencia de investigación, abordando múltiples problemáticas e interviniendo en ellas con propuestas de solución.

Así mismo la equidad de género y la diversidad cultural se han convertido en aliados que fortalecen y enriquecen el proceso de investigación ya que a través de la participación de los diferentes estudiantes a través de sus experiencias, habilidades y destrezas se generan propuestas de investigación que mejoren el actuar de las Fuerzas Militares de Colombia para aportar a la resolución de los conflictos que se presentan y que causan daño a las comunidades y territorios, siendo el Ejército Nacional garante de la protección de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario. Lagarde citada por Chaves (2004) apunta que lo importante es: construir una nueva cultura del género que se base en la solidaridad entre hombres y mujeres como principio ético-político, que implique el reconocimiento del otro, de la otra, la defensa de la libertad y del poder personal y grupal para ambos géneros, la eliminación de jerarquías de un género sobre otro y la comprensión de todos y todas como ciudadanos del mundo, sin distinción de género, clase, región, nacionalidad o raza.

Los autores agradecemos al Centro de Investigación de la Escuela Militar de Suboficiales “Sargento Inocencio Chincá” del Ejercito Nacional, a los estudiantes y profesores que hacen parte de este proceso de investigación.